ESTADISTICA

Cuando suceden  muertes, guerras y aberraciones en  desnutrición ética, buscamos un culpable, dos tres, ¿cuántos hay? Vamos,  vamos, a sumar se ha dicho, a sumar!

La urdimbre, el tejido de nuestra sociedad, es tan complejo que resulta difícil no relacionar todos los hilos que en su interior se cruzan. Y en su trama, nos  muestran un mundo globalizado. Un mundo científico, relacionado, en red, teorías sobre otras que se dicen y contradicen. Conclusiones, clonaciones, fama y gloria entre luchas de poder. Mientras sangra, subyacente, por debajo, agonizante, asfixiado y muy subterráneamente escondido, otro mundo que queremos ignorar.

Consumimos, consumimos, consumimos! ¿De qué tenemos hambre, carencia o necesidad?

Nos asustamos de masacres, bombas, difuntos, atentados y epidemias, sin embargo, pareciera que solo pasan a contribuir la riqueza de un patrimonio mundial, banco de datos alimentando estadísticas mecánicamente sistematizadas, sincronizadas. Todo se convierte en número: representación simbólica de cantidad.

Y allí quedan, en el disco duro de una memoria.¿Cuál?  Sumar, sumar y sumar! No importa qué, cómo, quién. Solo seguimos la manada por que fuimos educados para racionalizar, “negar el sentir”, y “no cuestionar”.

Vamos, vamos! A sumar se ha dicho...¡a sumar! ¿La fortuna de los políticos? ¿La droga? ¿El hambre social?

Si todo hemos cuantificado: me pregunto ¿cómo se mide el amar?¿Alguna vez lo hemos pensado? ¿Cuánto tenemos que amar?

Siguiendo la lógica establecida pregunto: y...si  por cada muerte, analfabeto, desnutrido, jubilado, enfermo, abandonado, desprotegido, adolescente no contenido, injustamente tratado,  instauramos  desde el alma, un acto de amar? Parece una propuesta extraña, sin embargo, estadísticamente hablando, contribuiríamos a la paz! Karina Crespo, 2004