
Algunas reflexiones a raíz del proyecto WEEST: Women Education and Employment in Science and Technologies.
Begoña Pernas - Gea21 - (Espagne)
Las mujeres han aparecido históricamente como invitadas o excepciones en el mundo de la ciencia y la tecnología. La idea clásica es que, excluidas del conocimiento abstracto y dedicadas a tareas prácticas y domésticas, difícilmente encontraban la oportunidad y la motivación como para permitirse la entrega y rigor propios de las tareas científicas. Esta visión no es, a nuestro entender, completa.
Presupone esferas espontáneamente separadas entre la vida y la ciencia o la técnica, cuando esta separación es un proceso moderno, deliberadamente construido, e interesado. Las mujeres han inventado, innovado y creado instrumentos y modos de organización nuevos a lo largo de toda la historia, pero la sociedad se ha apropiado naturalmente de su creatividad sin ponerle nombre.
La visión descrita pasa por alto que la separación y especialización de una clase de pensamiento no es posible sin la dedicación de las mujeres a las tareas de la vida práctica y a la resolución de la vida moral y social. Los logros de la ciencia y la técnica se construyen sobre el trabajo y la experiencia de otros hombres y sobre todo de mujeres en una forma de plusvalor aun poco estudiado.
Al mismo tiempo, la idea así expresada imagina que bastará con abrir la educación superior a las mujeres para que el terreno de lo científico tienda a igualarse. La realidad parece más correosa. Países con cincuenta años de legislación igualitarista y acciones en favor de las mujeres, como los del norte de Europa, siguen ofreciendo cifras enormemente segregadas. En países teóricamente más tradicionales como son los mediterráneos, la proporción de mujeres que estudian ciencia y tecnología se eleva, pero no sucede lo mismo con la tecnología aplicada. Por lo tanto, diferentes tradiciones sociales y educativas, la relación entre los sexos y las formas de ascenso social se combinan de forma compleja para explicar la segregación del conocimiento en la Unión Europea.
Es evidente que esta segregación no es sólo intelectual: estar alejadas de la ciencia y la tecnología implica que las mujeres lo estén de los mejores sectores y puestos de trabajo; del poder de decidir numerosas cuestiones, del acceso a informaciones cada vez más expertas, aunque los medios para obtenerlas sean más democráticos. Además, perpetúa la segregación, pues la existencia de modelos de mujeres científicas y técnicas es un factor básico de identificación y motivación para otras mujeres.
La persistencia de modelos tradicionales se observa en las cifras y tablas que mostramos a continuación para España. Mientras que en los niveles superiores la tendencia es a la igualdad (Tabla 1), en la formación profesional se ha producido un estancamiento (Tabla 4). Dicho de otro modo: en muchos países, es más fácil encontrar a una científica que a una soldadora. Lo anterior es particularmente grave en lo concerniente al mercado de trabajo. En todos los niveles, son los trabajos ligados a las tecnologías emergentes los que más crecen, son más seguros y están mejor pagados. La organización del trabajo reproduce las dos esferas: la tecnología se eleva sobre las tareas de servicio, donde se acumulan las mujeres, adquiriendo mucho más prestigio, aunque las segundas exijan conocimientos y dedicación superiores.
Varios son los motivos más evidentes para explicar el alejamiento femenino de la ciencia. Por supuesto, la dificultad de identificarse con una historia que parece hecha sólo por varones y la ausencia de modelos femeninos en los escritos, en la escuela y sobre todo en la familia. Más allá de este círculo, se encuentra la forma en que la ciencia se levanta como un castillo medieval, cerrado a los extraños. La dedicación científica aparece como un terreno exigente, que obliga a sacrificar otros intereses, incluida la vida privada, que lleva a una existencia solitaria y ascética. Nada más lejos de la verdad: los varones científicos tienen familia, intereses diversos y una vida propia. Por otra parte el trabajo se realiza en equipo, y nada obliga a la soledad del inventor. Pero el mito opera como un espantapájaros. Las jóvenes se enfrentan a un machismo muy real y al mismo tiempo deben superar una serie de mitos excluyentes. Parece lógico que muchas abandonen.
Con todo, los estereotipos más fuertes no están en los terrenos elitistas, sino en las cualificaciones bajas y medias. En los países del sur de Europa, la educación ha sido el camino elegido por las mujeres para su entrada y permanencia en el mercado de trabajo y el individualismo ha llevado a apostar por carreras de ciencia y tecnología. Otra cosa es si esas mujeres encontrarán trabajo en sus terrenos, y si podrán acceder a puestos de poder. Las jóvenes de clase baja estudian también mucho más que los varones, precisamente porque muchos oficios sin cualificaciones les están vetados. Pero estudian en terrenos como educación, sanidad, comercio, etc. siendo mínimo el esfuerzo por transformar los modelos en el terreno de las actividades tradicionalmente masculinas.
De ahí que el objetivo de proyectos como WEEST deba ser necesariamente múltiple e incluso paradójico: favorecer una ciencia que no segregue y que admita su profunda solidaridad con otras formas sociales y su dependencia de invenciones y vivencias aparentemente no “científicas”. Impulsar a las mujeres en todos los estudios técnicos y científicos y lograr que el mercado de trabajo premie esos esfuerzos. Pero también comprender que las tareas y conocimientos de otro tipo son igualmente básicos para la vida social y personal, y que las exclusiones empobrecen no sólo a los que quedan fuera, sino esencialmente a los elegidos.
Tabla 1. Alumnado que terminó los estudios universitarios por sexo y área de conocimiento.
Curso 1996/97.
|
Titulaciones |
Ambos sexos |
Mujeres |
Hombres |
% Mujeres |
|
Todas las titulaciones |
189.194 |
111.161 |
78.033 |
58 |
|
Humanidades |
17.577 |
11.985 |
5.592 |
68,1 |
|
CC. Sociales y jurídicas. |
108.547 |
69.551 |
38.996 |
64 |
|
CC. Experimentales y de la salud. |
32.813 |
21.797 |
11.016 |
66,4 |
|
Técnicas |
30.260 |
7.828 |
22.432 |
25,8 |
Fuente: La mujer en cifras. Instituto de la mujer. Elaboración propia a partir de datos de la Estadística de la Enseñanza Superior en España 1997/1998. INE.
Tabla 2. Distribución por sexo de los alumnos matriculados en las Escuelas Superiores Técnicas. Curso 1989-90.
|
Escuela |
Total Mujeres |
% Mujeres |
|
Arquitectura |
4.987 |
29,2 |
|
Ingeniería Aeronáutica |
197 |
12,6 |
|
Ingeniería Agrónoma |
1.757 |
29,4 |
|
Ingeniería de Caminos y Puertos |
824 |
13,3 |
|
Ingeniería Industrial |
3.400 |
13,1 |
|
Minas |
315 |
16,3 |
|
Montes |
261 |
26,3 |
|
Telecomunicaciones |
1.267 |
14,2 |
|
Química |
238 |
41,2 |
|
Marina Civil |
18 |
4,8 |
|
Primero de ETS |
165 |
16,5 |
Fuente: Alemani, C. :Yo no he jugado nunca con electro-L.
Tabla 3. Investigadores/as en España en 1989.
Total: 59. 592.
Mujeres: 15.269 (25,7%)
Distribución:
Ciencias Naturales: 30,7%
Tecnología e ingeniería: 12,5%
Medicina: 28,3%
Ciencias Humanas y sociales: 30,9%
Agrónomos: 31,7%
Porcentaje de mujeres que realizan investigación en Universidades en 1990:
-Catedráticos: 7,4%
-Profesores: 28,2%
Porcentaje de mujeres entre el profesorado universitario en 1990:
-Facultades y colegios universitarios: 28,6%
-Escuelas Técnicas Superiores: 12,5%
-Escuelas Universitarias Técnicas: 15,2%
-Escuelas Universitarias no Técnicas: 45,5%
Porcentaje de mujeres entre los investigadores del C.S.I.C:
-Junior: 39%
-Senior: 26%
-Catedráticas: 11%.
Fuente: Rosa de la Viesca: investigación en España. 1993.
Informe Foessa: Anuario de Estadística Universitaria 1991, MEC.
Tabla 4. Alumnado matriculado en Formación Profesional por rama y sexo. Curso 96/97.
|
Ramas |
Ambos sexos |
% Mujeres |
|
Total General |
592.233 |
46,92 |
|
Administrativa y Comercial |
242.222 |
64,91 |
|
Agraria |
8.531 |
20,49 |
|
Artes Gráficas |
3830 |
33,99 |
|
Automoción |
36.174 |
0,96 |
|
Construcción y Obras |
1.335 |
13,18 |
|
Delineación |
26.943 |
29,48 |
|
Eléctrica y Electrónica |
110.102 |
1,74 |
|
Hogar |
22.218 |
98,60 |
|
Hostelería y Turismo |
14.152 |
43,74 |
|
Imagen y Sonido |
6.813 |
33,63 |
|
Madera |
3.530 |
2,78 |
|
Marítimo pesquera |
1.697 |
3,30 |
|
Metal |
22.147 |
2,60 |
|
Minera |
23 |
0 |
|
Moda y Confección |
1.973 |
98,02 |
|
Peluquería y Estética |
18.402 |
96,88 |
|
Piel |
175 |
16,00 |
|
Química |
5.887 |
56,28 |
|
Sanitaria |
62.026 |
83,79 |
|
Textil |
240 |
56,25 |
|
Vidrio y Cerámica |
179 |
37,43 |
|
No consta |
3.634 |
21,82 |
Fuente: La mujer en cifras. Instituto de la mujer. Elaboración propia a partir de datos de la Estadística de la Enseñanza Superior en España 1996/1997. MEC. http://www.arenotech.org.