La imagen de la mujer en la Prerfecta casada de Fray Luis de Leon - Laura Garcia Vitoria

Conclusion de la visión de la mujer en el Renacimiento

A guisa de conclusión podemos decir que hemos constado dos tendencias sobre la visión de la mujer en esta época : una escolástica y conservadora, normativa, otra progresista  y más efectiva. No obstante ninguna de las dos coresponden a la imagen verdaderamente efectiva de la mujer en la época y en general, como podremos demostrar a través de este estudio, donde Frany Luis nos presenta a la mujer apoyándose en los teólogos de la época corroborando o acompañando sus teorías y asertaciones con citas igualmente paganas.

(No podemos dejar de señalar aquí que todo individuo es víctima de su pasado, su experiencia, tanto propia como cultural, así nos lo dice  Jacques Ruffie en su obra "De la biologie à la culture").

Hervé Rousseau (La pensée crétienne, Paris, P.U.F que sais-je, 2973) nos dice que "La Rennaissance humaniste, bien que réalisée par des crétiens, se fit hors de l'institution", sin embargo la denominación de "cristiano" nos resulta significativa ya que el poder estaba en manos de la Iglesia (El cristianismo en España y Francia) y todos se proclamaban o eran considerados como tales, siendo excluidos en el caso contrrario.

No obstante una de las característica del Renacimiento en España fue la reactivación de los estudios bíblicos y teológicos, a pesar de que la iglesia españa se mostró incapaz de asimilar la especulación creadora en esta materia (Lynch John, España bajo los Austrais, Barcelona, Península 1975).

¿Por qué podemos constatar una apertura a ciertos niveles paralela a la institucion, al poder y no asi en los referente a la mujer? Esta el la pregunta que nos hacemos y a la que responderemos al final de este estudio. Los proclamados crsitianos renacentistas podrán adoptar cietas teorías fuera de la institución pero no en lo referencte a lo que a la mujer se refiere. (fontevraud )

Fray Luis anima a la mujer a la lectura y traduce para tres mujeres al castellano tres escritos bíblicos (tendencia humanista en el Renacimiento a instruir a la mujer alentándola a la lectura), pero  no es tanto el alentarla a la lectura como a nimarla al desaliento de otras clases de lecturas, como nos dice el propio Fran Luis en su Perfecta Casada. Así, Vives aconseja a la mujer leer a Cicerón y Séneca pero desaconseja que lea novelas de caballería. Fran Luis aconseja leer la Bíblia pero prohibe a la mujer cualquier otra lectura que le lleve "fuera del buen camino", que traza la norma cristiana de la época. Se escribe en esta época por y para la mujer, en pro y en contra, como se escribe sobre el indio. La mujer es condenada al altar (pagao o cristiano) o al prostíbulo. Su cuerpo será digno de interés tanto parra los médicos como para los teólogos, los escritores. Se sespecula sobre ella tanto del interior como del exterior, se la dualiza, se la divide entre cuerpo/alma, belleza/limpieza, puro/impuro, superior/inferior... y entre estos términos la mujer en debate, en su ausencia (se le prohibe la palabra). La mujer víctima de dos poderes : la medicina y la teología, los dos esecularán  sobre ella y le dictarán la ley, el camino que obligatoriamente debe seguir.

En la época aparece, no obstante, una "cierta elevación" de la mujer cortesana pero esta imagen no llega a penetrar en España, donde el modelo impuesto a las mujeres será el de Vives que Fray Luis retoma. Y la Reforma, en reacción contra las costumbres italianas y las "perversiones" del Renacimiento (el amor cortesano), preconizará el hogar propio, honesto y limpio, sin bastardos y sin ocio. Así se oponía en la época el amor cortesano (libro de caballerías al amor estóico y crsitianizado (Seneca, La biblia). Notamos que "en el siglo XVI se construian escuelas y colegios para preservar la castidad e instruir a las adolescentes (Flandrin, Jean Louis, Le sexe et l'Occident, Paris, Seuil 1981, pag. 297) (...) la joven debía aprender la modestia que convenía a su sexo, era necesario darle trabajo, lo que tenía una triple ventaja de rentabilizar su presencia en casa de enseñarle su futuro estado de ama de casa y de no dejarle tiempo de hacer el mal ((Flandrin, Jean Louis, Le sexe et l'Occident, Paris, Seuil 1981, pag. 244). En todas las circustancias de la vida común, el marido era el jefe, la mujer su cuerpo. El era responsable de su conducta y tenía el deber y el derecho de castigarla (...) debía obedecerle en todo lo que consideraba como honesto (...) el único sitio donde la mujer era igual al hombre era en el lecho conjugal (Flandrin, Jean Louis, Le sexe et l'Occident, Paris, Seuil 1981, pag. 127). El esposo tendrá pleno poder sobre la esposa y las vallas opuestas a las mujeres se verán materializadas por los barrotes en las ventanas y balcones, y si el Concilio de Trento asugura una cierta estabilidad a la mujer ésta caerá bajo el yugo de su dueño y señor : el marido.Retour