El robot, ubicuitor replicante
Teniendo
una copia de mí puedo ser ubicuitor, podría ir mañana
a dar una conferencia en cualquier tiempo y espacio. Es lo que piensa
el profesor Ishiguro que posee un clon, Geminoid, que se reúne
con sus alumnos, un androide que es su copia exacta. El profesor se encuentra
en Osaka, conectado a un ordenador, con una webcam y un micrófono.
Geminoid, da sus clases a alumnos que se encuentran en Nara, los estudiantes
tardaron sólo cinco minutos en acostumbrase a hablar con normalidad
con su réplica Geminoid. Los estudiantes oían la voz de
Ishiguro y veían a un androide. En uno de sus experimentos vio
por la pantalla cómo una guapa mujer se acercaba a Geminoid y le
acariciaba el hombro o como unos estudiantes le pellizcaran la mejilla
a Geminoid y este último reaccionaba. El robot, su replicante estaba
conectado a Internet desde Osaka, con un micrófono, para ponerle
voz a su copia.
Hace siete años, Ishiguro fabricó una réplica exacta
de su hija, Risa y en 2005 presentó a una androide (o ginoide)
basada en la imagen de una presentadora de televisión, Repliee
Q1.
A finales de diciembre, el centro de investigación de Honda en
Wako (Japón) tendrá un recepcionista replicante, Asimo,
el robot que en noviembre de 2000 fue presentado en sociedad, mide 1,30
metros y pesa 54 kilos, corre a una velocidad de seis kilómetros
por hora y sabe subir y bajar escaleras y a partir de enero 2008 realizará
las funciones de recepcionista-relaciones públicas.
La mayoría de Robots no son humanoides: limpian la moqueta, entretienen
a los niños (iRobi, Papero), hacen compañía (Paro,
la foca robótica, con efectos terapéuticos), y otros nos
operan (Da Vinci, el robodoc).
El HRP-2 japonés (nació en 2003) es considerado como el
mejor robot para investigadores. Hay 15 ejemplares del HRP-2 en el mundo:
14 están en Japón, y el otro se encuentra en el LAAS-CNRS
de Toulouse. El HRP-2 ha movido ya unos 35 millones de euros, tiene 30
motores en su cuerpo, dos cámaras-ojos en la cabeza para ver de
cerca, dos para ver de lejos en las patillas que ocupan el espacio de
las orejas, su cerebro lo forman dos ordenadores, su corazón son
las baterías que le confieren una autonomía de una hora
y sus venas son cables.
HRP-2 se coloca ahora delante del marco de una puerta, lleva unas pesas
de halterofilia que son más anchas que el marco pero recibe la
orden de atravesar la puerta y el robot se pone a caminar y al llegar
a la puerta se contorsiona para poder pasar.
Los robots pueden captar imágenes con las cámaras que incorporan
y crear modelos en tres dimensiones del espacio que tienen delante. El
programa les permite conocer las distintas posibilidades que tienen e
incorporan elementos de inteligencia.
España es el tercer país europeo que más investiga
en robótica, con más de 40 grupos de I+D. Uno de ellos se
encuentra en la Universidad Carlos III de Madrid donde se está
Maggie, una robota humanoide que habla, reconoce voz y da el parte del
tiempo, y RH1, el único humanoide íntegramente hecho en
España capaz de andar. Ocho años de trabajo, 15 investigadores
e ingenieros y 600.000 euros ha costado poner a caminar a este humanoide
de 1,40 metros de altura y 47 kilos de peso.
Los robots harán todo porque ya hasta hablan y corren. Hay dos
millones de robots personales en el mundo. Hay experiencias piloto en
hospitales con androides que indican el camino al paciente, robots que
vigilan en centros comerciales, y otros, como el Maron-1 que incorporan
una cámara y se manejan con el teléfono móvil.
Hace años, los humanoides se construían grandes y pesados,
hoy en día, han ido menguando y adelgazando. En el futuro próximo,
los ordenadores personales ya no descansarán sobre la mesa, sino
que nos permitirán ver, tocar y oír; podremos manejar objetos
en sitios donde no estamos físicamente. El hombre tardó
cuatro millones de años en poder andar y ser inteligente, el humanoide
ha hecho ese mismo viaje en apenas 20 años.

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