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Ciclo de conferencias sobre la Sociedad de la información,
programa de actividades de "Canarias en Red" 2004 Comunidad autónoma de Canarias Cámara de Comercio de
Canarias, Las Palmas de Gran Canaria Innovación
e identidad : Laura García Vitoria, I - Polos de competencia y redes de excelencia |
A
través de nuestros seminarios, que agrupan a los actores territoriales, investigadores
y empresarios, tenemos que observar hoy en día la génesis de todo
un nuevo campo cultural, de la cual podemos comenzar a estimar el impacto en
la constitución de verdaderos territorios digitales. Se trata del nuevo papel
de los factores culturales y societales sobre las construcciones económicas
de la globalización y del actual desarrollo de un nuevo enfoque territorial
a través de la constitución de polos de competencia territorial
(no confundir polos de competencia con las tecnópolis o las redes de excelencia
que nos será, por otro lado, necesario redefinir)
Las polaridades económicas y otros efectos de aglomeración constituyen actualmente
uno de los componentes de la nueva geografia económica que nace bajo nuestras
ojos. Estas se inscriben en efecto, en una fuerte recomposición del sistema
productivo global donde el lugar ocupado por los vectores culturales se verifica
predominante hasta el punto de sorprender a determinados actores de la vida
intelectual y de los diversos campos de la creacción (no confundir parques tecnológicos
y polos. En los parques hay una acumulación fisica de inmuebles y de personas,
en el segundo una acumulación de saberes y conocimientos).
La apertura de nuevos espacios económicos coincide sobretodo con la de los nuevos lugares culturales. Los mecanismos de disposición geo-económicos, bajo forma de nuevos polos de competencia, son en efecto, igualmente señalizados, marcados, indicados, a escala de territorios, con nuevos puntos de fijación culturales.
Los economistas subrayan actualmente el importante papel, cada vez más importante, que desempeñan, estos "efectos de aglomeración", que aparecen a la concentración de las empresas de un mismo sector sobre algunos "lugares" con un nuevo juego de "externalidades"[1] de naturaleza multiple : este fenómeno coloca, en todo caso, la producción de conocimientos en el centro de factores determinantes de localización económica. Las metropolis son conducidas de este modo a volver a convertirse (como en la Edad Media, por ejemplo) en « grandes fábricas del saber» [2], donde, más todavía, los meta-saberes[3] (los que permiten juzgar, atribuir y notar el saber[4]) constituirán el principal factor de poder. Este es el terreno sobre el cual nos aparece esencial analizar el desarrollo de ciudades y territorios digitales, y eso a través por ejemplo del fenomeno de los « territorios que aprenden» [5], dicho de otra manera más amplia, la gestión territorial de actividades de investigación y desarrollo.
La interacción casi sistemática entre tecnologías e identidades que se opera sobre el terreno es a menudo difícil de comprender del hecho de la multiplicidad de vectores en juego, esto del hecho de la importancia considérable así concedida a la inversión inmaterial, incluso si de hecho son claramente, primero y ante todo, los equipos y las infraestructuras generadores de un alto grado de identidad los que constituyen la contribución mayor de las infotecnologias a la integración de los territorios metropolitanos.
Lo que quiere decir concretamente (más allá mismo de la cartografía de los flujos de datos que constituirán claramente la geografia de las ciudades y territorios digitales en el horizonte 2008 - 2010) la importancia que relevan en los procesos de atractividad de las metropolis de los nuevos lugares de creación[6], de residencias de artistas y de plataformas de intercambios [7], de laboratorios de ideas [8] y de exploración de nuevas formas de expresión [9].
Si, en la constitución de estas polaridades, la triologia investigadores / empresarios / inversores se revela naturalmente fundamental, los análisis de terreno muestran que ésta no es suficiente. En nuestro estudio metropolitano de los nuevos polos de competencia, conviene pues abstenerse, por ejemplo, de tomar en cuenta sistemáticamente los viveros y los lugares de incubación. No es que no haya que tenerlos en cuenta y disponer de una tipologia de métodos de puestas en marcha para su desarrollo - al contrario éste era uno de nuestros primeros objetivos [10] -. Pero esto no es suficiente, si no tenemos en cuenta prioritariamente la creación y la gestión consciente de su entorno próximo y lejano[11], de la genesis de verdaderos espacios « de excitación neuronal » [12].
Se conoce también de manera general la metropolización territorial, esencial en el establecimiento de un verdadero diagnóstico sobre el porvenir de las regiones, que remite ampliamente a tener en cuenta los nuevos parámetros para los territorios tales como el gobierno, las redes y la emergencia de nuevas gerarquías sociales y de sociedades informacionales. Las nuevas lógicas inducidas se sitúan naturalmente a nivel de las posturas de planificación y de disposición espacial, pero también a de nuevas formas de competencia entre los territorios [13].
Los procesos de acompañamiento son, en estos casos como en otros, esenciales. Es pues interesante notar los nuevos objetivos de agencias de valorización de la investigación que consisten en suscitar la emergencia de « Silicon Valley » rodeando cierto número de grandes empresas de un tejido de empresas, incluso si la construcción de « polos regionales de especialidad», más allá de los rácimos de empresas, requieren, como hemos visto, otros ingredientes, entre los cuales muchos están de hecho unidos a la existencia de verdaderas áreas metropolitanas, « tejidos conjuntivos » económicos en potencia.
Se trata, actualmente, claramente de considerar el verdadero saber como un real instrumento de polarización espacial y la gestión de su transmision como factor de acondicionamento territorial : el mapa que acompaña « laudit de la France» realizado hace poco por un periódico francés es, naturalmente, el de las principales primeras implantaciones universitarias [14]. Este es también el papel que conviene esperar que puedan apropiarse los lugares de acceso a las redes y a sus contenidos en el futuro
El factor K [15] de los modelos de crecimiento endógeno heredados de la literatura económica de los quince últimos años constituye, en las metropolis européas, la fuerza de polarización por excelencia que hace que las « externalidades ligadas al saber se operan durante contactos y interacciones que pueden ser virtuales, pero que se revelan lo más a menudo físicas » [16] y que los lugares de creación y de innovación pueden « acquirir un dinamismo muy fuerte nutriéndose justamente de estas externalidades en la utilización del saber».
Incluso si la puesta en línea de las metrópolis sufre todavía a este propósito de conpetencias seculares, que sea en la puesta en marcha de saberes comerciales o de intercambio potencial de conocimientos sabios, el alcance simbólico de las nuevas localizaciones sobre el territorio es una evidencia hoy en día : la polarización mediático-cultural y creativa constituirá evidentemente la mayor arma económica de las metropolis européas en los próximos años .
Pero si la identidad y todos los componentes del genius loci atrae y polariza las actividades económicas ligadas sobretodo (pero no del todo exclusivamente) a las altas tecnologías, el campo de la industria ligado a las media y al conocimiento - cuyas actividades forman parte o con las que ellas están en relación más o menos estrechas - modela a su vez un complemento de identidad cultural del que en cierta manera , continúa la elaboración secular.
El circulo virtuoso de estos nuevos horizontes económicos y culturales se cierrra de esste modo : es ésta, incontestablemente, la gran suerte de las ciudades digitales, merced igualmente a la creación de sistemas regionales de investigación y de innovación.
No cabe duda en todo caso que hoy en día[17] el reagrupamiento sobre el mismo sitio de un gran número de motores de innovación (universidades, organismos de R&D, multinacionales, pequeñas empresas dinámicas o laboratorios de investigacion públicos) facilita la creación de una estructura de tipo « cluster » y permite rápidamente recoger los frutos. Con este fin, numerosas son las regiones que se encuentran conducidas a elaborar importantes programas con el objetivo de ampliar y reforzar la cooperación y las interacciones entre la investigación pública, la vida cultural y científica y la comunidad de empresas. Se trata, a través de estas estrategias, de animar, de fomentar, y apoyar las sinergias entre las actividades de investigación existentes en las regiones[18].
Para ello, todos los actores locales deben ser integrados en la estrategia regional, a saber las autoridades regionales, el sector privado, el campo de las instituciones culturales y científicas[19], así como los partenaires sociales y la sociedad civil. Esta es, incontestablemente, la postura a adoptar por las nuevas formas de gobierno local que requiere una comunidad digital.
En este contexto, falta sobretodo una verdadera reflexión por parte de los responsables culturales sobre el proceso de innovación y de atractividad de los territorios. Esta es una de las taréas que la Red européa de Ciudades Digitales se ha propuesto a través de su posicionamiento y de sus preconizaciones.
Para
concluir, nos parece importante subrayar como el concepto de ciudad digital
evoluciona hoy en día, diez años después de su nacimiento, hacia una segunda
etapa. No, es, claro está, que todo esté regulado en términos de infraestructura
y de capacidad de banda ancha o no, ver de inclusión digital cierto, sino también
y sobretodo cultural -. Esta segunda etapa será la de la gestión territorial
de conocimientos. Podremos darle todos las certificaciones posibles e inimaginables
pero sin sinergia con el tejido económico local y, sobretodo, sin las instituciones
de enseñanza e investigación, será bien dificil preveer sitios web pertinentes
para las colectividades y de manera general una estrategia coherente de servicios
en línea.
Y aquí, no sirve las retórica se acabo la palabrería : la ciudadanía del mañana será la del conocimiento y de los verdaderos peritages y expertos, de la confrontación de horizontes culturales y de conocimientos compartidos entre laboratorios y empresas innovadoras cierto, pero también se construirá a través de conocimientos y de reflexiones de cada ciudadano. En el barrio de la ciudad, en esta nueva etapa hoy en día iniciada, se encontrarán primero y ante todo los territorios de la competencia y de la atractividad.
Una atractividad procedente primero de la gestión de su identidad cultural, procedente también y sobretodo de la caja de herramientas colectiva de la innovación que los ediles tendrán por misión primera que procurar construir con la colaboración de todos y cada uno de sus conciudadanos.
La ciudad laboratorio digital, verdadera city - lab, nos será bien necesaria para anticipar el momento en el que la economía clásica ya no se refiera más que a un 5% de la poblacián activa. Así pues la innovación cultural, económica y social debe ser construida por cada uno de nosotros : pero esto sólo será posible cuando, lo volvemos a repetir, cada municipio y cada territorio tenga su portal de formación y que cada colectividad disponga de una real estrategia en materia de construcción de una verdadera ciudad del conocimiento.
Es lo primero en lo que nos sera necesario ayudar a las colectividades territoriales con el fin de que tengan la visibilidad necesaria para poner a disposición de todos las herramientas útiles para contribuir a este fin. Esta es la andadura que debemos construir conjuntamente hoy en día.
[18] Las universidades y sus redes de instituciones culturales forman así nudos de investigación regionales y de partenariats de innovación, que revisten formas diferentes, desde enlaces fructuosos con la comunidad local de PYMEs hasta acercamientos más amplios en un contexto regional. El consortium européo de universidades innovadoras (European Consortium of Innovative Universities) (ECIU) constituye un ejemplo de interrelación positiva que emerge entre las universidades y su « hinterland ». Fundado en 1996 por la Universidad de Twente (Pays-Bas), comprende presentemente las universidades más innovadoras y las más emprendedoras de Europa : su objetivo consiste en instalar interaciones dinámicas con el terreno circundante en los campos de la educación, la investigación, la trasferencia de tecnologías de la información, de la educación permanente, del desarrollo regional y de diversos servicios.
Las empresas, bien sea en el marco de sus operaciones corrientes o de sus centros de R&D, aportan también una experience a estos partenariats, notablemente en el campo del desarrollo tecnológico o de la gestion de derechos de la propiedad industrial des droits (DPI).